Como ya sabéis, sigo en mi empeño de cuidarme un poco más, de escuchar a mi cuerpo y de encontrar ese equilibrio que a veces vamos perdiendo poco a poco. La segunda semana de mi Plan de Bienestar no puede haber sido mejor en L’Alkimia Spa Holístico.
DÍA 4: Tratamiento con envoltura de chocolate y masaje de drenaje linfático en espalda y cara.
El cuarto día no podía empezar de una manera más dulce. Nunca me había hecho un tratamiento de chocolate, porque siempre había pensado que no me iba a gustar. ¡Qué equivocada estaba! Es una maravilla sentirte envuelta de ese aroma tan suave de chocolate, pero es que además en L’Alkimia lo acompañan de un masaje de drenaje linfático en espalda y cara. ¡Impresionante!
DÍA 5: Masaje Antiestress con aceites esenciales.
Llevo 5 días con mi plan de bienestar, y hoy he sentido algo que no me había pasado hasta ahora. Cuando vamos a un sitio por primera vez, siempre solemos estar con las alertas puestas, que no nos permiten que nos relajemos del todo. Hoy, cuando me he tumbado en la camilla, de repente he notado como mi cuerpo se relajaba mucho más. Ya comenté en el post anterior, que me cuesta bastante relajarme. Pues debe ser que mi cuerpo ya empieza a intuir lo que le espera y ya sé a lo que voy, y en cuanto me he tumbado en la camilla, he sentido una sensación genial de bienestar y de paz, y eso que todavía no habían empezado con el masaje.
Estoy asombrada con todas las sensaciones físicas nuevas que está experimentando mi cuerpo. Estoy empezando a ser consciente de la poderosa herramienta que tenemos con el masaje. ¡Hacerse un masaje a la semana debería ser obligatorio por ley! Y en L’Alkimia nos lo ponen fácil con las promociones semanales.
DÍA 6: Masaje Reina de Egipto
Para terminar esta segunda semana, me estaba esperando Encarna Martínez, directora de L’Alkimia, con uno de los masajes más especiales del centro, el masaje Reina de Egipto. Qué lástima que no podáis oler la fragancia de los productos con los que se hace este masaje. Y que maravillosas son las manos de Encarna, que con un abrazo te recarga la energía par todo el día. Cuando terminé, me recomendaron que no me duchara en todo el día… Y no me extraña, porque con lo bien que olía, ¡me daban ganas de no ducharme en todo la semana!
Esta segunda semana está siendo mejor que la anterior, que ya era dificil de superar, pero estoy aprendiendo a relajarme, a dejarme cuidar y a disfrutar más de cada sesión. ¡Os cuento más la próxima semana!